Boris Vian conocía la java

Hace meses comencé una colaboración con Rosita, la revista literaria caducifolia. El propósito de mi trabajo para la sección infantil de la revista no fue otro que el de hablar de libros: infantiles, ilustrados y salvajes. Las reseñas que elaboré son en su mayoría recensiones sobre libros "únicos en su especie" por tratarse de inflexiones de grandes autores que en algún momento decidieron apartarse del camino para pasear por la senda de la literatura infantil (o de lo que ellos entendían como "apto para pequeños lectores".

A partir de ahora, dejaré algunas de estas reseñas en el blog para que puedan disfrutar de algunos de los libros que todavía no habían pasado por la Pequeña ciudad. Espero que disfruten de los textos, las ilustraciones y las reseñas, y si se quedan con sed de lectura, pásense por la sección infantil de Rosita para leer más y un sinfín de textos de autores varios que seguro satisfarán más de uno de sus placeres literarios.

Para comenzar y hacerlo a lo grande, recuperamos La java martienne de Boris Vian e ilustraciones de Mirjana Farkas que los franceses de L'atelier du Poisson soluble publicaron en 2012.

La java martienne. Boris Vian; ilustraciones de Mirjana Farkas.
Le Puy-en-Velay: L'atelier du Poisson soluble, 2012.


Boris Vian (920-1959) nació en Ville d'Avray y murió en París. Fue un niño enclenque, quebradizo, el “pupas” de la clase. De adulto fue miles de cosas, pero sobre todo fue muy Boris Vian, ¿a quién se le ocurriría cabrearse tanto hasta desencadenar un infarto y morir con 39? Sí, todo porque no le gustó una peli. En fin, patafísico, rey de los enredos gramaticales, antimilitarista y con un cancionero de más de 500 piezas bajo el brazo, Vian fue uno de esos cerebros brillantes que vivió poco, rápido y divirtiéndose con lo que hacía. Georges Brassens decía de él: “Llegará un día que el mundo cantará las canciones de Vian”.

C'est la java martienne
La java des amoureux
En fermant mes persiennes
Je revois tes trois grands yeux
Ça marse toujours, ça marse comme ça
Oui saturne à tour de bras
La java d'amour, martiale java
Que j'ai dansée dans tes bras
C'est la java martienne
La java des amoureux
Toutes tes mains dans les miennes
Je revois tes trois grands yeux

La java martienne. Boris Vian; ilustraciones de Mirjana Farkas. Le Puy-en-Velay: L'atelier du Poisson soluble, 2012


Pongámonos en situación: la “java” o composición musical para ser bailada a tutiplén en París y alrededores. Se popularizó como expresión de astucia en los años 30, pero siempre fue un término estrechamente relacionado con la música ya que “conocer la java”, era “conocer la música” o “conocer la vida”. Vian fue uno de sus precursores y máximos representantes y cuenta en su haber con otra java mítica, la de las bombas atómicas. Cortázar también coqueteó con el género. En su momento, las javas fueron censuradas por ser consideradas impropias de gente civilizada.

Canción archiconocida del polifacético Boris Vian que allá por los 50, tras haber tonteado con el teatro, el jazz, la patafísica, la poesía y la novela, inicia una profunda relación con el mundo de la canción, pero no cualquier tipo de canción. No, no. Canción Ficción, ese fue el new black de la prosaica vida de Vian, y en esas nació La java martienne (1956) en un álbum llamado Paroles de Boris Vian y al que ponía música Alain Goraguer.

La java martienne. Boris Vian; ilustraciones de Mirjana Farkas.
Le Puy-en-Velay: L'atelier du Poisson soluble, 2012


Fábula de gran humor envuelta en música y convertida en canción, La java martienne narra los amoríos de un terrícola enjuto con una marciana oronda de tres ojos que lo deja prendado y le roba el corazón. Al terrícola le llega su propio septiembre que lo devuelve de manera abrupta a la realidad, nuevo emplazamiento del amante de la marciana rechoncha a la que recrea incesantemente en sus sueños. La canción de un amor imposible pero innegable.


La java martienne. Boris Vian; ilustraciones de Mirjana Farkas. Le Puy-en-Velay: L'atelier du Poisson soluble, 2012

La ilustradora suiza Mirjana Farkas se formó a caballo entre la Escola Massana y el taller de serigrafía Humbert Droz de Ginebra. Farkas rinde homenaje a la locuacidad de Boris Vian situando a los amantes en un paisaje lunar donde transcurren fulgentes escenas oníricas a fuerza de tres tintas. Un nuevo traje para la canción del emperador, sin duda, una nueva cara de Boris Vian y fabuloso estimulante para dar a conocer a este particular genio a los más jóvenes.

La edición del libro solo está disponible en francés. Los responsables de este álbum son los editores galos de Poisson Soluble, quienes tras conocer la edición original del proyecto (Mirjana había publicado una edición serigrafiada de 100 ejemplares de tirada) no dudaron en publicar una edición que pudiese llegar a más lectores y con ese propósito lo incluyeron en su catálogo. 

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